84

gente que revolotea a tu alrededor, como una mosca, eso, como una mosca sobre una gran mierda; moscas excitadas alrededor de un excremento tan grande como tu ego.

moscas gordas de alas verdes, pesadas, que revolotean y revolotean y revolotean a tu alrededor, porque adoran revolotear envolviéndote, pesadas como ese calor de agosto en mitad de mayo.

y tú pensado en comprar un matamoscas tan grande como un cazamariposas para darles caza. pero las moscas gordas y verdes siguen con su danza, y sólo ves sus alas batirse delante de tus pupilas y sólo escuchas su zumbido...

y sólo sientes angustia porque quieres alejarte o que se alejen de ti, porque estás agotado de escuchar ese zumbido incesante en tus oídos...

de pronto una idea, alzas una palma y luego la otra y en un sólo aplauso ¡la aplastas! saltas de alegría, cantas de alegría, lloras de alegría, lo has conseguido, sí, lo has conseguido, VICTORIA...

pero esa mosca verde es un cadáver que se pudre a la velocidad de la luz, y rápidamente ese nauseabundo resto orgánico atrae a otras iguales a ella, y otra vez la noria, el carrusel, el zumbido de mil moscas verdes tatuando tu presente, tu vista, tu olfato.

conclusión: la gente huele tu mierda, adora tu mierda, disfrutan con ella, así que no la saques, aunque revientes, no la saques. creo.