fuera llueve otra vez... esta mañana podría escribir 10 novelas sobre la relatividad del tiempo. sobre el inmenso espacio que transcurre entre un segundo y el siguiente.
pero si lo hago ¿qué haré después?
mejor vivir con la esperanza de poder hacerlo, que no con la satisfaccción del deber cumplido. es extraño, pero el cerebro se mantiene más sano con la esperanza, al menos el mío. creo, bueno, el mío de sano tiene poco...