433

 

Estaba deseando que llegase el día de hoy, deseándolo con todas mis fuerzas. Habito en un espacio donde la población se multiplica por 2 o 3 durante los días de calor pegajoso y nauseabundo a los que llamamos verano. Y de pronto a mitad de septiembre, los moscardones con forma humana huyen con todas sus voces, con sus coches, con su música, con su mierda de pensamientos y su mala educación, y de pronto, FELIZMENTE, un día como hoy, huyen… HUYENNNNN…. a su origen en la ciudad. A ser engullidos por mi olvido. “Pobre ciudad” pienso…

Y aquí mientras tanto… Los pájaros se animan a cantar, los conejos corretean, la águilas bailan, las golondrinas se paran junto a mi ventana y cuentan chistes, buenos chistes, los mejores que he escuchado en estos 3 últimos meses… la vida cobra color, los sueños cuerpos, la existencia sentido, las palabras significado y mis oídos paz.
 
Es curioso porque mataría por tener siempre esta paz, curioso y contradictorio, matar para que exista la paz.
 
El calor no se ha ido del todo, aún quedan días de lustre y champán, días de asueto y esperanza. Días de vida, días de amor. Mientras recuerdo el momento exacto en el que ha empezado mi nueva felicidad absoluta:
 
“Esta mañana sacando al pequeño caminante de 4 patas a su paseo en los albores de un día de armisticio mundial, observé que sus coches no ya estaban, que las luces de sus casas ya no alumbraban, que su olor a rancio no apestaba, y que sus miradas turbias se esfumaron. Sonrío, hoy va a ser un gran día”.
 
Podría hacer cientos de cosas, me paseo por casa, miles de millones de cosas… pero decido no hacer nada y gozar de no hacer nada, disfrutando de ese maravilloso sonido al que llamamos silencio.
Pasa un segundo, dos, tres…. BRUUUUUUUU…. ZASSSS… BRUUUU… BROOOOOOOUUUUUUMMMM CRASSSSSTRASSSSSSS PLASSSS…
 
Salgo de mi nuevo estado de nirvana, acelero hasta la ventana, el vecino de abajo ha empezado a reformar su casa….
 
Mi reino, mi reinado ha durado lo mismo que un aleteo de un colibrí.
 
Y ahora mientras escupo estos pensamientos, pienso en la frase: “mataría por tener esta paz” y cobra sentido, y pierde curiosidad y no tiene nada de contradicción…
 
Pensamiento postcréditos: por suerte, esta semana me fugo a las montañas del norte, a hacer alpinismo con una bici… y vuelvo a sonreír.

432

 

El verano cruje.

Madrugo, lo hago por costumbre, preparo el café y miro el cielo oscuro, aunque sea verano, en agosto los días comienzan a acortar, lo noto sobre todo por los amaneceres y por los atardeceres, pero pronto también lo notaré en los mediodías, el astro no subirá tan alto y la terraza perderá sombra y ganará fuego.
 
Mientras el néctar negro va camino de la ebullición miro las estrellas, las conozco, no todas pero sí unas cuantas. De vez en cuando pasa algún avión y muy pero que muy de vez en cuando una luz blanca que zigzaguea, un satélite debe ser o la estación espacial internacional o un ovni, ¿si un ovni va haciendo eses es porque su conductor ha bebido? Y me acuerdo de E.T. borracho después de beberse la cerveza de la nevera. Sonrío. “Home, my phone”.
 
El crujir de las burbujas negras me devuelve a la tierra. Dejo el cielo para otro amanecer.
 
Le echo un hielo al vaso que también cruje por el contraste con el calor del café. Pienso “en verano todo cruje, el crujir de las burbujas negras, el hielo, el cantar de las chicharras, y en un rato mis piernas”, me lo bebo, preparo mis cosas de ciclista globero, la sandía cortada en su papel de plata, el bidón de agua congelada por la mitad, lo relleno de agua normal y de nuevo cruje el hielo, sigo con un sándwich también en su papel de plata, la bici y sus ruedas hinchadas, y saco al perro…
 
El sol anda medio dormido, es nuestro momento del día, de mi peque y mío, andamos por un camino de tierra rumbo a ninguna parte, los conejos salen, nos saludan, y los pequeños murciélagos revolotean libres sobre nuestras cabezas.
 
Recuerdo:
 
Una vez mordí uno, era adolescente, iba en mi vespino sin casco, no era obligatorio, e iba hablando con mi pasajero del vespino, íbamos por la huerta de Godella hacia Valencia, era de noche, giré un poco la cabeza para hablar, hablé, y volví a mirar hacia delante y en ese instante, un pequeño murciélago entro en mi boca mientras la cerraba, le mordí un ala, y escupí…
 
Su ala también crujió y hoy 30 años después sigo escupiendo. Fue asqueroso.
 
¿Y si ese pequeño ratón con alas se hubiese infectado de mi humanidad en un proceso inverso a Drácula? Hum, pensaré sobre ello.
Vuelvo del paseo con el peque, me visto con mallas de ciclista, “i want to break free” resuena en mi cabeza, siempre al ponerme las mallas esa canción campa a sus anchas en mi cabeza. Supongo que la imagen de Freddie en sus comienzos con Queen tiene la culpa.
 
Salgo con la bici, y en 11 minutos y 25 segundos estoy subiendo por las montañas y lo que crujen son mis piernas. Y soy feliz mientras crujen.

431

 

Aquí estoy, tomando notas sobre algo que me gustaría hacer. Sobre un sueño que se me olvidó de cumplir. Hace años, no muchos pero sí algunos me dije a mí mismo “vas a ser esto”. Estaba convencido que lo conseguiría y durante un tiempo lo fui. O por lo menos estuve en el camino de serlo. ¿Y qué era? ¡A ti te lo voy a contar! ¡Ja!

He venido al centro de la ciudad. Hacía también muchas Lunas, más de 100 o si lo pienso mejor, más de 200 que no lo hacía. Hablo de Lunas como figura para no repetirme en mis palabras. Conozco, bueno, he conocido a cientos que sólo dicen las mismas y de la misma forma. Se han olvidado que existen metáforas y figuras poéticas con las que expresar lo mismo.
 
El mundo se ha olvidado de su capacidad de invención. Nada nuevo bajo el sol. Nació el ser humano, inventó el fuego y se puso a repetir a sus compañeros de caverna que habían inventado el fuego. Y hoy mil millones de años después aún lo sigue repitiendo. ¿No me crees? Mira a tu alrededor, mira sus redes sociales o su wáter, es lo mismo, la misma mierda la misma lluvia.
 
Este verano me he propuesto recuperar el sueño que tuve. Será difícil porque he perdido el hábito, pero si consigo empezar, sé que el resto será coser y cantar. ¿Por qué coño se dice eso? Coser es dificilísimo para alguien que no ve bien de cerca, hilvanar la aguja es un puto milagro. ¿Y cantar? Tuve una profesora de voz que no entendía como era capaz de poner cualquier voz en casi cualquier tono y no era capaz de cantar. Cuando lo hago, mi chica se ríe, mi perro se tapa sus orejas peludas con sus patas. Las golondrinas del edificio donde vivo se estampan contra las paredes porque no me quieren seguir escuchando. Es horrible, para mí, porque antes del sueño por el que voy a luchar, quise ser una estrella del rock, cantante además. Pero no sé, Dios o el Diablo o el jodido programador que me programó como ser, se olvidó de darme esa cualidad.
 
Así que cuando escucho “es muy fácil, será como coser y cantar”, algo se retuerce en mi alma. Sentimientos encontrados o de volarle la cabeza o de explicarle lo de mi fallo de programación informática.
Soy más violento en mis pensamientos que en mis actos, pero el hecho de ser violento de mente, no me convierte en menos violento.
¿Por qué hago esto, por qué digo esto? ¿Qué coño estoy haciendo?
 
Bueno, la culpa fue de venir al centro de la ciudad, me mezclarme con el resto de enseres humanos y observar la mezquindad en su apogeo. No, no fue eso. La culpa ha sido de Hank. Siempre, él me indujo el sueño.Me he comprado un libro suyo y me he sentado a leer. Y ahora estoy aquí, escribiendo basura sobre la hoja de notas de un móvil.
 
Es curioso porque el sueño que tuve yo sí hacía lo que quería hacer y sí era como coser y cantar, y sobre todo: Contradicciones, constricciones, metáforas, demonios y palabras. Ese era el sueño.
 
Y este es el principio.

430

 

Uno no es consciente, nunca sé es, de los cambios sobre uno mismo y sobre los demás y sobre los diferentes ámbitos por los que me muevo o me moví alguna vez.

Además, no sé si uno se da cuenta de sus propios cambios, porque la voz en off de uno siempre está, y no sé si esa voz es capaz de auto-diagnosticarse e identificar las modificaciones… pero los cambios de fuera, esos son muy palpables.
 
De pronto paseas por tus antiguas calles, y observas que aquellos bares que luego fueron bancos, y que en ambos o de ambos retienes pequeños destellos en forma de recuerdos malos y buenos, ya no están. 
O aquellos comercios donde comprabas el pan o un neumático para la bici ahora son polvo en el viento. Sigues dando pasos por tu viejas calles, doblas una esquina y allí está, aquella cafetería donde te servían el mismo café todos los días, sin pedirlo, porque ya te conocían y simplemente te sentabas a la mesa junto a la ventana a observar como un ojo que ve y al mismo tiempo es invisible, mientras bebías el néctar negro de la vida.
 
Sin pensar, aunque eso sea difícil, sin pensar mis pies me llevan a la misma mesa de antaño, junto a la ventana donde mi alma en forma de ojo disfrutaba del silencio mientras observaba la vida, y el camarero que me ve, sonríe, “¡cuánto tiempo! ¿lo de siempre?, hacía años…” “sí, 6 años”, ¡joder, 6 años! contesto para mis adentros, 2190 días que parecen un aleteo de colibrí. Mi voz en off me pregunta “¿qué he-has cambiado? porque eres-soy el mismo…”
 
No, no lo soy querida voz en off. Puedo parecerlo, pero no lo soy, la tienda de bicis ya no existe, ni la panadería, ni el viejito que siempre estaba aquí junto a mi mesa preferida, sé que murió. Ni Epi, ni Lila, tampoco están, y su pérdida me transformaron, ¿cómo lo sé? porque ahora no me detengo a observar como antes, el ojo se convirtió en rueda, y los segundos en sensaciones y emociones… y eso es un gran cambio... la voz en off frunce el ceño y se queda meditabunda, en silencio.
 
Llega el café, el camarero pregunta, yo le argumento, y entre frases vacías comprendes que te haces viejo en intervalos de aleteos de un colibrí.
 
Bendita vejez.

429

Yo ya conocía a Rigoberta Baldini desde hace por lo menos 2 años. La había escuchado en Radio 3 en “Hoy empieza todo” en varias entrevistas durante este tiempo. 

 
Creo que tiene una línea musical muy clara. Me puede gustar más o menos, más bien menos. Pero me cayó bien, desde la primera entrevista que le hizo el enorme Ángel Carmona, me pareció inteligente, sensible, creativa y provocadora, que no provocativa, términos muy diferentes…
 
Así que cuando me enteré que iba a intentar participar en Eurovisión, me pareció extraño, a estos bodrios no suele ir gente de su talento y recorrido. 
 
Luego escuché la canción y pensé “ni de coña! Una canción feminista que hace una referencia tan clara a un símbolo de la revolución francesa”.
 
Mientras me acordaba de Sabrina, de su “boys, boys, boys…” y de la cantidad de veces que enseñaba sus tetas en prime time en la televisión de mi niñez.
 
Es ridículo el enorme retroceso cultural y educacional al que estamos siendo sometidos en todos los aspectos, cada día más borregos, cada día menos personas.
 
Porque una teta sólo es una teta, al igual que una polla sólo es una polla, o un coño sólo un coño. Y no olvidemos que sin tetas, pollas y coños, ninguno de nosotros estaríamos aquí.
 
Esta mañana escuché la canción que sí irá a Eurovisión, me parece horrible. Deleznable. La tía, que también tendrá tetas, no las enseña, pero quiere parecer más provocativa, que no provocadora. He ahí la diferencia. Y no lo consigue.
 
Se perdió una ocasión de hacer historia y de hacer clase de historia en una misma canción.
Lo bueno es que ahora Rigoberta venderá más discos y entradas, espero que su estilo personal continúe, sus videoclips desde hace años me flipan.
 
En este mundo hace falta más gente así. 
 
Más tetas, más feminismo, más libertad de pensamiento y más Rigobertas.

428

 

El verano huele a crema solar, a arena en las chanclas, entre los dedos, en el pelo y en la toalla.
 
El verano huele a pino en la montaña, porque cuando el termómetro pica a más de 30 grados, los pinos huelen de una forma especial, o quizás sea la piel de las chicharras las que desprenden ese aroma mientras se quedan secas bajo el sol. Nada sé porque nada soy.
 
En la ciudad, en el centro, el verano huele a orín en las esquinas de los perros domésticos, de los gatos callejeros, y de los animales que caminan a dos patas y se parecen a ti y a mí.
 
El verano huele a botellón y a reggetton o cómo coño se escriba, huele a primeros besos de la adolescencia, a los primeros cortejos y los primeros amores, y por supuesto, a los primeros fracasos, esos que convierten a cualquiera en principiantes poetas del dolor y la tragedia.
 
El verano huele a guiri, a acento extranjero, a sudor en las axilas y en los pies desnudos. A gritos en la madrugá y música en las alcobas, huele a humedad si habitas cerca de la costa y a olivo seco si vives alejado de las olas y las toallas.
 
El verano huele a libertad, libertinaje y decadencia, a motivos absurdos por los que juntarse a celebrar, huele a viajes, a gasolina, a aventuras, a siesta, a recuerdos de la infancia, a aquellos amiguitos que juraron amistad eterna en un lugar vacacional y nunca más se encontraron girando alrededor del Sol.
 
Pero el verano ya no huele como antes. Creo. Porque ahora también huele a mascarilla.
 
En los veranos de mi infancia también olía a cloro en las piscinas, a balones de fútbol, a Tour de Francia en el sofá, a primos, a mi hermano mayor diciéndome “pinchate en esa palmera porque te dará súperpoderes y volarás como Arconada”.
 
El verano huele, y no digo más.

427

la mierda cayendo por la pierna, chorreando, metido en un agujero infernal, en un barrizal de miedos, cervezas y baños de masas putrefactos. 

 
esos son las redes sociales. básicamente. así lo veo yo: “compra mierda, porque tu mierda no es tan buena como la mierda que yo vendo”.
 
nadie habla de las cosas realmente importantes, todo es banalidad, y la gente, lo peor, lo peor siempre es la gente y sus pensamientos, y lo peor también es que creen que es justamente al revés, que lo que hacen y dicen es vital. hermosa palabra: vital. 
 
¡qué vilipendiada realidad!
 
es la equivocación absoluta.
 
pocos hacen o dicen algo interesante, al menos para mí y al menos yo. estamos tan empeñados en agradar, en seducir los ojos y las mentes ajenas, que olvidamos lo realmente importante.
tu mierda, la mía, la de todos, sólo es poesía en decadencia de tus entrañas, también en decadencia, saliendo al mundo para ensuciar el silencio.
 
Miedo y asco al silencio. ¡con lo bello que es!
 
lo más hermoso que he visto, oído y sentido es el silencio de lo humano… 
 
ahora si fuese como los demás debería tener miedo a un like y asco a un olvido. o al revés, ¡qué más da!
puto hank, es leerte y salir de mí, la pálida y tersa pulcritud del verbo más sucio seguido del sustantivo más pútrido.
 
papá hank, te echaba de menos.