Artachada del día:
Me voy en bici, a subir la frontera, en busca de la última curva. Donde ayer viví un momento mágico bajo la lluvia. Fui por debajo, bordeando las montañas, dirección Sagunto y desde allí, dirección Estivella. Y de ahí a la frontera. Llegando a Estivella, un pensamiento me cruzó la cabeza:
"Las llaves de casa, ¡las has perdido!"
Bajé de la bici y busqué en los bolsillos de mi maillot, no estaban. Y en mi casa hoy no había nadie. Y tampoco sabía donde las había perdido, durante esos primeros 40 kms casi planos. Di la vuelta y deshice todo el camino. Pensando: "las has perdido en la puerta de casa, al salir, idiota".
Volví con una fuerza inusitada, con todo el viento en contra, mirando el asfalto que había recorrido previamente. Mirando inútilmente. Y maldiciendo mi estupidez y mi despiste continuo! La vuelta la hice casi en la mitad de tiempo, y mi cabecita loca no paraba de imaginar posibles situaciones.
Al llegar a casa, allí estaban, en el suelo junto la puerta. Sonreí.
Durante el recorrido pensé en todas las cosas que podía haber perdido, si alguien las encontraba antes que yo y le daba por entrar a robar... Al vivir en el campo, alguien, cualquiera podría haber entrado. Casi me pongo a rezar por el camino, ¡pero me di cuenta que no sé rezar! Jajaja... y le pedí a un espíritu lindo que me protege, que las cuidase. Y así fue, gracias F.
F, prometo dejar de hacer artachadas, claro que di dejo de hacerlas, ¿qué será de mí?