ya está, ya se ha ido. ha sido una visita larga, extensa, y prolongada, más que ninguna otra que yo recuerde. pero por larga, extensa y prolongada, no lo entiendas como algo malo. al contrario, ha sido una visita perfecta. deseoso estoy de un nuevo viaje similar.
lo extraordinario sería que ese viaje durase siempre, que esa visita fuese perpetua, que ese encuentro nunca se tornase en desencuentro. claro, claro... pero si eso fuese así, no habría momentos del después, y sin en esos momentos de resaca, no se llegaría a apreciar los buenos momentos de esa visita.
silencio. una verdad tan grande como el estado de Misouri atraviesa mi mente.
pero ¿de quién hablo? de la inspiración. ayer se fue, me puse a terminar un trabajo, pero ya no estaba, y hoy tampoco, las palabras están escondidas y tengo que tirar de ellas, como la madre del niño que no quiere abandonar la cama.
bien, ¿y ahora a qué? ahora a tirar de recursos, menos mal que esos siempre están.¡¡¡Mierda!!! ojalá vuelvas pronto, prometo ser mejor anfitrión, el mejor de la historia, tan bueno, que no quieras irte nunca...
¿y la resaca? (esa tan necesaria que sirve para apreciar los buenos momentos). qué le jodan a la resaca. prefiero el viaje.