el otro día, estuve reunido con parte del clérigo en un acto de lectura poética, (por el otro día me refiero a septiembre, lo que pasa es que mi memoria se dobla sobre sí misma) y mientras sucedía todo el acto, yo pensaba en estas cosas:
" "A quién madruga, Dios le ayuda"...
debe ser que Dios ha pasado de largo por mi casa. hoy, y los últimos 850 mil amaneceres. el esfuerzo, la constancia, el tesón, la valentía, el estruendo de una caja de truenos resonando dentro de la corteza cerebral, poco tiene que ver con un señor que supuestamente habita en los cielos.
aunque pienso que no está reñido, madrugar, habituarse al hábito de seguir la corriente natural del ciclo de la vida. hace que seamos más animales y menos cerebrales.
claro que si lo sigues a rajatabla, a las 6 de la tarde en la cama. en invierno... hum...
bueno, todo depende de quién te acompañe a la cama, ¿no?
"Dios está en todas partes".
¿incluso cuando hago el amor con una mujer? ¿está Dios presente?
entonces ese señor es un mirón, ¿no?..."
y hoy que he madrugado como siempre, he recordado aquella tarde de lectura de versos. mientras veía el cielo iluminarse con esa bombilla gigante que salía del mare nostrum, y el café ardiente calentaba mis manos y mi tripa.
¿Moraleja? no hay. no la busques, las historias son fruto del caos, y no tienen moraleja, quién te haga creer que sí, posiblemente tenga intereses propios.
PD: ¡mierda! ese último párrafo es una moraleja que explica que no hay moraleja, pero en el fondo actúa como moraleja. buenos días y mucho caos.