palabras nacientes, dolientes y malolientes.
palabras cortas, rasgadas y puntiagudas,
palabras obstusas, necias y parcas.
no hay palabras agradables para recetar la cura del insomnio,
al mismo tiempo que no hay cura, ni monja, que sane lo insalvable.
sueños convertidos en tormenta
y tormentas convertidas en quimeras,
y quimeras arrastradas al pozo oscuro de un deseo deshecho,
por un sumidero estrecho...
¡¡¡mierda!!! llevo años sin escribir poesía, y ahora recuerdo el porqué, el verso libre siempre se ajusta mejor, y la prosa libre, no cree en sujetadores ni wonderbrás.
en fin ya que no sé rimar , me voy a pedalear. feliz domingo gente olvidada