como gusta a mí el castejano antiguo, sin lugar a dudas más variado y rico, que el abrupto idioma que garlan las gentes de este extraño tiempo.
al leerlo uno comprende, cuán soez se dilatan los verbos. cuán ruin enferman las cabezas de aquellos que destrozan el adverbio, y cuán idiota es el que utiliza mal siempre, desde los inmemoriables tiempos de antaño, un post de una cara y un libro, para hacer pensar.
¡Ja!
no se puede tal cosa, se piensa o no se piensa, nunca se transforma. eso piensa o pensaría Lubosky si andante y caballero fuese.