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los domingos, son días de cine-terapía, al parecer. después de todo el fragor de las mil batallas, de todo el esfuerzo de creación y recreación, de pintar detalles donde la vida converge en otra cosa cualquiera, de dibujar esfuerzos en formas de ruedas y llanto, de cegar los ojos pegados a un pantalla durante todos los segundos que fabrican una semana... después de mil después, se llega otro domingo, y el azar, cada vez me cuestiono más su existencia, pone delante de mí, otra de esas cintas de cine-terapia.

ya me pasó el domingo pasado, la misma sensación después de 3 minutos de visionado, ¡ya me pasó! y hoy otra vez...
"doc, ése soy yo, ésa es mi vida, otra vez, doc, ¿por qué?"

y el doctor, blandiendo el gesto, con la sabiduría del que sabe a la perfección del potencial de empatía que las historias bien contadas tienen sobre mí.  "calla, peter, esto sólo es el principio".

gracias G, por este descubrimiento. deseoso de otro domingo enrollado en el sofá, navegando por los confines absolutos del olvido, en un mar de celuloide, como un fotograma perdido en un cinema paradiso.

"quisiera adelantar el tiempo hasta el proximo domingo, ¿alguien me presta una máquina del tiempo?" y como respuesta, el silencio, el eco del silencio.