esto de los renders tiene muchas similitudes con los despegues aeronáuticos y espaciales. siempre lo he pensado, para ser exactos desde 1998, fecha en la que hice mi primer render informático para exportar un pequeño montaje o edición.
el ordenador se llena de datos logarítmicos, de cuentas atrás, de procesados y reprocesados. miro por la escotilla de mi estudio y me imagino un campo lunar en lugar de un campo de almendros, miro hacia el cielo, y diferentes nébulas ocupan el espacio yermo actual donde sólo brilla el azul de abril.
de pronto se acerca la última cuenta atrás, la ignición, esos 10 segundos que nos-me separan del momento más crítico... llega a cero, y la nave despega, el render termina, veo la edición, el resultante, ejercito ciertos músculos de la cara y sonrío.
cuando sonrío desde 1998 después de un milagro logarítmico, es señal, es una buena señal que la cosa funciona.
eso de los milagros logarítmicos, suena un poco freak, pero es lo que hay.
¿y si no sonrío? sí eso pasa, quiero decir, sí eso no pasa (sonreír) es que la nave se ha estrellado.