_enfermo, con una caja de clavos en mi garganta. enfermo, con otra caja de clavos en mi cabeza.
_¿pero tú no decías que no te ponías malo nunca? ¡qué fantasma eres!
_el viernes un niño enfermo me tosió en la cara 4 veces.
_oh... ¿y no lo mataste?
_no tenía ganas.
silencio.
_quizás debería montar una ferretería.
_oh, gran idea.
silencio.
_no lo maté no porque no tuviese ganas, sino porque está mal visto, y luego la gente en facebook se pone filosófica y no hubiese soportado.
_¿también matarías a los filósofos baratos?
_hum... hoy estás un poco asesino, ¿no?
_sí, anoche vi la tele.
_no somos nada.
_bueno, tú eres dos cajas de clavos.
_sí.