ayer pedaleé detrás de las piernas más bonitas que he visto en años. esbeltas, estilizadas, con los músculos ahí, pero no visibles y en 3D como las de un puto servidor que parezco terminator de cintura para abajo. no.
las piernas de ayer eran hermosas de verdad. y comprended que en este vicio mío, lo que más veo son piernas de hombre y de mujer. las de ayer eran de mujer. creo que me enamoré de ese movimiento, de ese balanceo... atontado como el niño que contempla un escaparate lleno de chuches mientras en las manos tiene 5 euros para comprarse cuantas quiera.
luego al rato me di cuenta de a quien pertenecían. bella, eterna, campeona de las de verdad.
PD ¿qué pasa cuando la obsesión de uno es el inicio de una nueva obsesión? la una llama a la otra, como ese niño que llama a la puerta de su mejor amigo, con esa bolsa de 5 euros de chuches, dispuesto a compartir.