el hombre aguantó estoico, sin moverse, sin sonreír, sin mostrar emoción alguna. yo pensaba "estoy dándotelo todo cabrón, estoy mejor que nunca... sonríe estúpida escultura de humano inanimada!!! estoy bailando con el diablo para ti" .
ni siquiera pestañeó. al final duarnte mis últimas palabras pensé "ha sido horrible"... tenía ganas de llorar.
pero, benditos peros...
se pusó en pié y aplaudió hasta dejarse rojas las palmas de las manos. me dijo que había sido lo mejor que había visto nunca, qué le habían recomendado la obra y no podía asistir a otro pase con más público.
y ese fue el día, o mejor dicho, esa noche dormí como nunca.
hum... ¿quizás debería contratar a esa escultura de humano para volver a poder a dormir de esa forma?
moraleja: déjate la vida con tu pasión, la recompensa es la paz. tu paz.
moraleja dos: lo subjetivo de la percepción anula la visión de la realidad.