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te echo de menos.
nunca nos vimos demasiado,
siempre era complicado, pero siempre existía la posibilidad de poder vernos.

ayer cuando pedí ese té,
cuando lo dejé reposar,
cuando lo bebí minutos después,
no era yo haciendo esto y aquello, era yo entonces y contigo.

las voces de mis contertulios danzaban en mis oídos,
pero mis oídos sólo escuchaban tu voz.

debería tener el arrojo de olvidar,
pero si te olvido, me olvido,
y si me olvido de mí, ¿qué seré?

un ser sin ser, un folio en blanco, o en negro, un corazón yermo, un pensamiento sin aliento, un escritor sin alma, sin palabras, sin musa, sin pasado, ni presentes...

te quiero.