264

una vez una persona me ofreció una visión tan clara que hoy no puedo sino compartirla. 

la conversación fue así: 

_el infierno existe, pero no se trata de un lugar caluroso con un hombrecillo rojo con cuernos, cola y tridente, ¡qué va! ojalá fuese eso. el infierno habita en cada uno y se manifiesta de la forma más cruel. quedarás atrapado en aquello que más felicidad te da, por siempre y para siempre... lo malo, es que aquello que más felicidad te da, será la causa eterna de tu estancia en los avernos. por ejemplo, si escribir sacia tu alma y alivia las penas, tu infierno será hacerlo siempre sin descanso día y noche, hasta que tus dedos sangren con tus palabras y tu mente se turbe con tu imaginación hasta volverte loco de remate.
_¿y el cielo?_ contesté yo.
_será lo mismo.

bien, pues ya he llegado. preciso aclarar que mi infierno no tiene nada que ver con escribir, era un ejemplo.