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todos los días me tomo un café en el mismo bar, y todos los días veo a un hombre, de pié, en la misma esquina tomándose la misma cerveza.

cuando llego ya está ahí y cuando me voy aún sigue ahí.

siempre está quejándose, del calor, del tráfico, de los políticos, del precio de esa cerveza, de la televisión, de todo.

es fácil quejarse, lo difícil es moverse y/o hacer algo, lo que sea para que cada día tengas menos cosas de las que quejarte.

si consiguiese que este hombre se moviese, principalmente, para cambiarse de ropa cada 3 días ya sería un éxito mundial.

descanso dominical