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salir a pedalear con sol y 34 grados. subir una montaña, dos, tres. subir la temperatura a 36, 38, 40, cubrirse el cielo de un negro profundo. parar a tomar un helado, indolente esperando a su hermana la lluvia. subirme de nuevo en la bici y pedalear, esperando la lluvia. y a 5 kms de mi casa, un viento huracanado y acto seguido una cortina de agua.... los coches parando, no podían circular y yo pedaleando, perdón, ¡¡¡surfeando!!! brutal. sonrisa eterna en mi cara.

la próxima tormenta ojalá dure más y ojalá me pille más lejos de casa.