176

sentado a la orilla de una gran avenida, con mi café matutino y mi tostada también matutina. me pongo a pensar en lo que realmente me gusta pensar.

tengo ganas de mandar a la mierda mi tostada matutina y pedir una bolsa de patatas matutano, pero dudo que la camarera sepa lo que son. es demasiado joven.

en los recuerdos los sabores saben mejor, las flores huelen mejor, la vida parece mejor.

¿y ahora dónde encuentro yo las matutano? se acerca la camarera, voy a a preguntarle.

un minuto más tarde. la camarera se ha creído que le estaba vacilando y me ha dado su número de teléfono, ha dicho que nunca nadie había intentado ligar pidiendo algo que no existe... y que le he hecho mucha gracia, ¡¡qué gracia!!

esto me ha dado una nueva idea. preparaos camareras del mundo...