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Aquí estoy, tomando notas sobre algo que me gustaría hacer. Sobre un sueño que se me olvidó de cumplir. Hace años, no muchos pero sí algunos me dije a mí mismo “vas a ser esto”. Estaba convencido que lo conseguiría y durante un tiempo lo fui. O por lo menos estuve en el camino de serlo. ¿Y qué era? ¡A ti te lo voy a contar! ¡Ja!

He venido al centro de la ciudad. Hacía también muchas Lunas, más de 100 o si lo pienso mejor, más de 200 que no lo hacía. Hablo de Lunas como figura para no repetirme en mis palabras. Conozco, bueno, he conocido a cientos que sólo dicen las mismas y de la misma forma. Se han olvidado que existen metáforas y figuras poéticas con las que expresar lo mismo.
 
El mundo se ha olvidado de su capacidad de invención. Nada nuevo bajo el sol. Nació el ser humano, inventó el fuego y se puso a repetir a sus compañeros de caverna que habían inventado el fuego. Y hoy mil millones de años después aún lo sigue repitiendo. ¿No me crees? Mira a tu alrededor, mira sus redes sociales o su wáter, es lo mismo, la misma mierda la misma lluvia.
 
Este verano me he propuesto recuperar el sueño que tuve. Será difícil porque he perdido el hábito, pero si consigo empezar, sé que el resto será coser y cantar. ¿Por qué coño se dice eso? Coser es dificilísimo para alguien que no ve bien de cerca, hilvanar la aguja es un puto milagro. ¿Y cantar? Tuve una profesora de voz que no entendía como era capaz de poner cualquier voz en casi cualquier tono y no era capaz de cantar. Cuando lo hago, mi chica se ríe, mi perro se tapa sus orejas peludas con sus patas. Las golondrinas del edificio donde vivo se estampan contra las paredes porque no me quieren seguir escuchando. Es horrible, para mí, porque antes del sueño por el que voy a luchar, quise ser una estrella del rock, cantante además. Pero no sé, Dios o el Diablo o el jodido programador que me programó como ser, se olvidó de darme esa cualidad.
 
Así que cuando escucho “es muy fácil, será como coser y cantar”, algo se retuerce en mi alma. Sentimientos encontrados o de volarle la cabeza o de explicarle lo de mi fallo de programación informática.
Soy más violento en mis pensamientos que en mis actos, pero el hecho de ser violento de mente, no me convierte en menos violento.
¿Por qué hago esto, por qué digo esto? ¿Qué coño estoy haciendo?
 
Bueno, la culpa fue de venir al centro de la ciudad, me mezclarme con el resto de enseres humanos y observar la mezquindad en su apogeo. No, no fue eso. La culpa ha sido de Hank. Siempre, él me indujo el sueño.Me he comprado un libro suyo y me he sentado a leer. Y ahora estoy aquí, escribiendo basura sobre la hoja de notas de un móvil.
 
Es curioso porque el sueño que tuve yo sí hacía lo que quería hacer y sí era como coser y cantar, y sobre todo: Contradicciones, constricciones, metáforas, demonios y palabras. Ese era el sueño.
 
Y este es el principio.