¿te acuerdas de aquel bar? en el que nos emborrachamos durante una década entera. aquel antro de paredes amarillas, donde crecimos a base de una dieta de cerveza, bravas y vino, y conversaciones infinitas sobre cualquier cosa.
sobre las chicas que nos gustaban, que nos envolvían con sus aromas y sus risas,
sobre política, de cómo cambiaríamos el mundo arrojando soluciones claras a problemas oscuros,
y siempre emborrachando nuestras conciencias, creciendo al ritmo de una banda sonora de rock, hablando sin final hasta el amanecer, encendiendo las bombillas en cada anochecer, hablando de allen, de tarantino, de wilder, hablando sin parar de cómo se hizo aquel plano secuencia inicial en boggie nights, de cómo lo hubiésemos hecho nosotros....
ayer volví a ese bar, sonreí, me eché de menos, y a tí, claro, y los otros, a todas aquellas aventuras, aventuras mentales y verbales,
el bar ha cambiado mucho, o quizás soy yo el que ha cambiado, me senté en nuestro sitio, me pedí una buena cerveza, miraba la puerta por si aparecías. me pedí una segunda cerveza, miraba insistentemente la puerta, pero no apareciste.
luego recordé porque dejamos de ir, se me borró la sonrisa.
los recuerdos los tiñes de cariño para olvidar o para no olvidar.