falso programa de tv, de un aire pseudointelectual tan pesado que se puede cortar con las manos. hay un entrevistador y un escritor de esos que sudan palabras y parecen sacados de una novela de los años 50, con gafas de pasta antes de que las gafas de pasta se pusieran de moda, en medio del entrevistador y y pre-gafapasta, un libro, encuadernado. hablan sobre su éxito.
_¿cómo empezó todo?_ pregunta el entrevistador.
el escritor frunce el ceño, hace como que no le gusta hablar de sus inicios, pero en el fondo le gusta, le encanta, es de esos que lo que más le gusta es escuchar su propia voz, ¿sabéis de lo que hablo, no? abundan. sigue en silencio, se lo toma con calma, va a hablar.
_con el big bang_ responde el escritor.
se quedan callados, se miran, el programa en esos momentos llega a su máxima cuota de pantalla, el 89% del share, los publicistas se frotan las manos. al entrevistador le cae una lágrima,
de pura emoción, y el escritor en ese preciso instante, esboza una mueca ridícula y minúscula de sonrisa.
ha ganado.
PD de eso va la vida, de gente que le gusta hablar y de gente que desea que le escuchen y de gente que está en medio, como en un partido de tenis, miran a la izquierda, luego a la derecha y luego otra vez a la izquierda, en silencio, en un silencio que también se puede cortar a mordiscos.
PD2 ¿quizás por eso escriba yo? no, yo lo hago para no pensar. es el único momento del día en el que no pienso.