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casi siempre paso por delante de una finca que está llena de vacas y toros. esta finca está situada en la parte más dura del puerto de montaña que subo casi todos los días de mi vida desde hace 5 años.

o sea, pongamos que ese puerto de montaña lo subo 4 ó 5 veces a la semana. en 5 años he pasado más de mil veces por su lado. sus cuernos muchas veces rozan la valla que los separa de la carretera asfaltada. la mayoría son vacas y pacen tranquilas, y algún toro también hay y también pace tranquilo.

en 1000 veces que he pasado por delante suya, he ido vestido de miles de colores, incluyendo el rojo como vestimenta habitual, y ¿sabéis qué? nunca, nunca, nunca, han hecho el mínimo movimiento. son seres extremadamente tranquilos, que pacen tranquilos. domesticados desde hace 10 mil años, que se dice y escribe pronto. pero que no pasa tan pronto.

a ti igual te gustan las fiestas con toros. igual eres un enamorado de su tortura, un ser que idolotra la agonía de otro ser. eso es, un ser humano que distrufta de la agonía de la muerte y escarnio de otro ser no humano. estamos condenados.
 

llegará un día en el que seremos borrados de la faz de la tierra, y existirá una bella libertad animal, ojalá ese día llegue pronto.