insomnio. las 11 de la noche y se me cierran los ojos, sujeto los ojos para mantenerlos abiertos y me duermo con los dedos en los ojos. voy a la cama. duermo profundamente.
me despierto, la 1, antes de mirar el reloj pienso: "hoy sí, deben ser las 6, ¡por lo menos!" miro el reloj, la una. ¡ja! la una.
me levanto, echo una meada. me acuesto, hago ejercicios de relajación, respiro de diafragma, elimino puntos de tensión corporal. pasa un rato, los ojos abiertos mirando el techo, pasa otro rato, miro el reloj, la 1 y 5 minutos. estoy muerto y esto es el infierno.
me levanto, saco a pasear al perro. vuelvo a casa. empiezo a limpiar, limpio, termino. las 2 y media. me acuesto. consigo dormirme. me despierto, "ahora sí, deben ser las 7 por lo menos" las 2 y 35 minutos.
me pongo a leer el libro más coñazo que conozco, si leo algo que me gusta aún me desvelo más. dejo el libro, abro el caralibro, 20 notificaciones, contesto. cierro caralibro, abro safari, leo la prensa, cierro safari. me acuesto de nuevo, va a ser imposible, lo sé. pero yo no entiendo de imposibles. me duermo.
las 3:15, me levanto y preparo la comida, lo hago todo a fuego lento. las 4:30.
abro caralibro, otra vez, abro el email, blogger, me rasco la barriga, me saco un moco, me hago una paja, salgo a la terraza y miro las estrellas, veo a una fugaz estrella y piso un deseo, "la paz en el mundo", mierda, debí pedir: ¡dormir!... puto altruísmo.
escribo un breve sobre el insomnio, lo publico, ¿hora? 6:15.
borro el breve, escribo otro. me vuelvo a rascar la barriga. amanece. por fin. amanece. no entiendo de imposibles, pero hoy he perdido. me he perdido.