356

cuando era pequeño era típico escuchar eso de "nunca cojas un caramelo de un desconocido".

pues bien, hoy he hecho un estudio de campo, mientras esperaba a la grúa en el párking de un súpermercado, la batería del coche se había quedado frita, he empezado a ofrecer los helados que acababa de comprar y se estaban derritiendo.

conclusión: como si se tratase de una leyenda urbana, seré recordado por 5 niños como el hombre que regalaba helados.

PD una madre me ha dado su teléfono, igual quiere un helado, pero ya no me quedan.