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ayer me tropecé con una abeja y la llevé clavada en la sien durante 800 metros, hasta que pude frenar un poco la bici y quitármela de encima, cuando lo hice todavía no había muerto del todo. la tiré.

mis compañeros me pusieron barro y la inflamación no fue a mayores. fue un domingo magnífico. digno de pasar a la historia.

y hoy parezco quasimodo, fin.