leyendo, puto vicio. leyendo teatro uno llega a la conclusión de que el teatro no nació para ser leído.
hasta la obra más mala tiene acotaciones y leerlas, resta la idea que uno se debe hacer de la obra.
osea que las acotaciones muchas veces van contra el objetivo de la misma. son una rémora pesada que no sólo alarga la lectura innecesariamente, y además delimita la puesta en escena que te sugieren los personajes y la trama (actúan, nunca mejor dicho, como un conflicto externo).
¿la obra perfecta? aquella que no necesite de explicaciones para ser entendida.
¿de verdad? no, la verdad no existe, pero mi conflicto interno me hace pensar lo contrario.