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imaginando, saciando, estimulando, hacia suaves estiramientos, leves balanceos que ayudan a equilibrar tu cuerpo, mi cuerpo. la agilidad, la cadencia, el rigor de que no existe un rigor, la libertad en mayúsculas y en minúsculas; la libertad de ser y serlo durante días enteros, entregado al vértigo de una epopeya de pensamientos, como el águila que devora a una gran carnaza, que engulle el orgullo del alma de otro ser vivo, que se transforma en la estrella polar que surca los mediodías en las altas montañas.